Saltar al contenido
EL VIRUS "ROJO"
Chiste

El deporte de la hipocresía

El deporte de la hipocresía
Antes jugabas con Senna o Diego Costa en la Selección y no pasaba nada. O al menos, no al nivel de la cacería ideológica que vivimos hoy. El panorama del fútbol y el debate público han mutado drásticamente: el pantallismo de redes, la adicción al odio digital y la xenofobia explícita denotan el profundo retroceso ético al que nos arrastra la ultraderecha.
La memoria futbolística no es tan corta. En su día, la nacionalización y debut de Marcos Senna de cara a la Eurocopa 2008, o la polémica decisión de Diego Costa de jugar con España en el Mundial 2014, levantaron debates estrictamente deportivos o de identidad futbolística. Se discutía si sentaban a otros delanteros o si sentían la camiseta. Sin embargo, no existía una maquinaria digital perfectamente financiada para deshumanizarlos sistemáticamente.

El odio actual: El caso de Lamine Yamal
Hoy en día, el panorama es radicalmente más oscuro debido a la irrupción de la extrema derecha en las redes sociales y las gradas:
  • Xenofobia estructuralizada: Figuras actuales como Lamine Yamal concentran un volumen de insultos racistas inédito. Según datos de Oberaxe, Yamal llega a aglutinar más del 60% de los ataques racistas detectados en redes del entorno deportivo.
  • El "pantallismo" como catalizador: Las plataformas se han convertido en granjas de clicks de odio. Algoritmos radicalizan a jóvenes convirtiendo el rechazo al hijo de migrantes de barrio obrero en un contenido de consumo diario y adictivo.
  • La diferencia con el pasado: Con Senna o Costa el debate nacía y moría en la prensa deportiva o la barra del bar. Con la ultraderecha actual, el ataque a los nuevos referentes de la selección busca instalar un discurso de supremacismo cultural y exclusión.


Un retroceso ético innegable
Lo que la extrema derecha no tolera no es el rendimiento deportivo; es el origen, el éxito de las clases populares y la representación de una España plural. Utilizan la frustración social para verter veneno en las pantallas. Combatir este retroceso ético nos exige apagar el ruido de las redes, frenar el pantallismo del odio y defender que el deporte sea de clase, diverso y radicalmente antifascista.
SPLATBALL TRUMP - Pelota antiestrés aplastable caricatura Splat Ball
SPLATBALL TRUMP - Pelota antiestrés aplastable caricatura Splat Ball
Comprar en Amazon